"La fotografía del paisaje es la prueba suprema del fotógrafo, y a menudo la decepción suprema" Ansel Adams

jueves, 3 de julio de 2014

ESQUILADOR DE OVEJAS A TIJERA



De nuevo, os invito a disfrutar de este pequeño reportaje de uno de los últimos esquiladores a tijera de Segovia, un gran hombre que nos ofreció una magistral demostración de este oficio ancestral. Junto a las imágenes os invito a leer el resumen del texto escrito por el "maestro" Julio Vías.

"El día 11 del pasado mes de mayo fuimos a ver a nuestro amigo Geminiano Herranz, el más conocido de los  esquiladores de tierras de Segovia. Nos recibió en el esquileo de Cabanillas del Monte, el mejor conservado de toda la provincia gracias a los cuidados de su propietario y también buen amigo Rodrigo Peñalosa, vizconde de Altamira y heredero de la secular tradición ganadera de los marqueses de Lozoya. Geminiano nos hizo allí, como suele hacer todos los años, una demostración de esquileo a tijera, rememorando un oficio que desempeñó durante toda su vida y que heredó de sus ancestros, pues es hijo y nieto de esquiladores.

Geminiano nació en Abades en 1930, y desde niño ayudó en casa a labrar las tierras hasta que se hizo esquilador a los 15 años. Según nos contó, el oficio era itinerante y se formaban cuadrillas de diez o doce hombres unidos por relaciones de amistad o parentesco que recorrían las tierras de Segovia, entonces tierras laneras donde las hubiera. Con su cuadrilla, que formaba junto a los hermanos Gómez (Francisco, Juan Manuel, Ángel, Constantino y Alejandro), entre otros, salía de Abades y recorría numerosos pueblos de los alrededores, como Zamarramala, Valverde del Majano, Marugán, Vegas de Matute, Fuentemilanos, Matamanzano, El Campillo,  llegando hasta Otero de Herreros y Revenga, ya al pie de la sierra.

Comenzaban el trabajo a las seis de la mañana, y en una jornada un buen esquilador conocedor del oficio podía esquilar hasta cincuenta ovejas. A las reses se las inmovilizaba atándoles las patas con las manos, tarea que realizaban los ligadores, tras lo cual cada esquilador comenzaba a esquilar a su animal por los cuartos delanteros, es decir, sacando la paleta, y avanzando hacia la parte trasera con diestros cortes de tijera para que el vellón saliera todo de una pieza. Una vez sacado el primer bajo, se seguía por los cuartos traseros hasta la zona de rabo, o traducido al argot del esquileo, se bajaba la nalga hasta el coleo.  Después se daba la vuelta al animal y se continuaba por el otro costado en sentido inverso, es decir, se sacaba la segunda nalga y se continuaba con el segundo bajo. Después había que sacar el pescuezo hasta llegar al lomeo y sacar el ramo del espinazo hasta el coleo, donde ya queda separado y abierto todo el vellón. Cuando la oveja sufría un corte se le aplicaba en la herida un poco de “moreno”, u hollín de fragua, para desinfectarla.  Los esquiladores siempre debían estar surtidos de este antiséptico natural, que cambiaban por queso a los herreros de los pueblos.





Además del jornal, los “amos” de los rebaños les daban la comida y les alojaban en los pajares. Geminiano esquiló los rebaños segovianos a tijera durante treinta y cinco años, y después otros catorce empleando la máquina de esquilar. Con ella llegó a esquilar, acompañado de sus hijos, más de 20.000 ovejas en una sola temporada. Sus manos sarmentosas siguen conservando la fuerza y la agilidad de cuando era joven, y él su eterna simpatía con todos aquellos dispuestos a escuchar la historia de su vida. Le deseamos que sea por muchos años".


4 comentarios :

  1. Gracias por dar visibilidad a oficios tradicionales, con técnicas que han caido casi en el olvido, acompañadas por tus magníficas fotos. Un saludo.
    Angélica

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  2. Muy interesante, como siempre. El relato un deleite y las fotos preciosas. Me gustan mucho las luces del segundo retrato. Gracias por compartirlo con nosotros. Un abrazo, Javier

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